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lunes, 16 de junio de 2008

Nicolás Boetsch, un profesional con ideas innovadoras

En memoria de Nicolás Boetsch

Desde la universidad que este joven quiso emprender y realizar cosas nuevas. Creó Bazuca.com, orientado al despacho de películas por Internet. Actualmente estaba dedicado a la empresa Latitud 90º, especializada en turismo. Lamentablemente, tras estar de vacaciones en Panguipulli, un trágico accidente acabó con la vida de este joven emprendedor.

Nicolás Boetsch siempre quiso emprender. Desde sus años en la UDP, donde cursaba Ingeniería Comercial, andaba con el bichito de crear algo nuevo e innovador. Fue así que en su último año de universidad, junto a su amigo Matías Rodríguez, crearon R&B Ltda., empresa dedicada a la instalación de paletas publicitarias en la vía pública; en pleno centro, cuando Santiago todavía no tenía la plaga de publicidad que hoy tiene. Con la venta de esta idea, un año después, Boetsch ganó ocho millones de pesos, todo un dineral para un joven estudiante.

Pero tuvo otra genial idea: desde su etapa escolar que este talentoso ingeniero se interesó por los deportes, sobre todo por los extremos. Esta inquietud lo llevó a formar un nuevo negocio: una productora que organizaba lanzamientos en ‘benji’ y otros eventos de deportes extremos, y que más tarde vendió a Belmont. “Ese año me hice rico”, dijo “porque la campaña ganó un concurso en Nueva York, lo que nos permitió repetir los eventos en diez países distintos”.

Luego, en 1996 fundó y lideró BD Producciones, empresa líder en la producción de alto impacto. “En este negocio me fue súper mal y perdí mucha plata, pero eso no fue una desmotivación para seguir incursionando en los negocios”, afirmó Boetsch.

Pese a que no prosperó el negocio, BD Producciones le permitió insertarse en el mundo de Internet, factor que lo impulsó a idear algo relacionado con servicios a través de la Web. “Empecé a pensar cómo se le podía sacar provecho a Internet y así llegamos a crear Bazuca.com”, sostuvo el ingeniero.

Fue así como a fines de 1999 se asoció con Santiago Muzzo, otro joven emprendedor, para lanzar Bazuca.com. Como anécdota, Nicolás contó que esta idea surgió ante la propia necesidad de arrendar películas de una manera más cómoda que la que existía hasta ese entonces. “Con mi esposa siempre queríamos ver películas, pero para ponernos de acuerdo vía teléfono sobre cuál elegir era un caos. Entonces pensamos lo bueno que sería poder verlas a través de Internet y además que te las fueran a dejar a la casa”, relató.

Los primeros meses no fueron fáciles
“Yo estaba casado y con niños cuando me metí en este cuento y al principio trabajábamos hasta las 2 de la mañana, y a las 6 estábamos de nuevo dándole súper entusiasmados”, sostuvo, pero además agregó que "la UDP me enseñó a trabajar, cuestión que es muy necesaria sobre todo ahora que el mercado está tan competitivo, los alumnos de ahora tienen que aprovechar la universidad y tomársela más en serio para que después les vaya bien".

Posteriormente el negocio dio un giro y al servicio de videos a domicilio se le sumó la venta de música, artículos de minimarket, comida y vinos, entre otros, llegando a tener 100 mil clientes y 30 mil de ellos en forma frecuente. Bazuca.com, la misma empresa que fundó Boetsch con Muzzo hace casi 7 años, actualmente posee un catálogo con más de 10 mil películas, con una distribución de más de 6 mil pedidos por semana, y un equipo que se compone de 20 empleados en administración, 25 en bodegas, 25 operadoras de teléfono y 80 repartidores.

Pero ya en el 2002, Nicolás decidió dejar su participación activa en la compañía para incursionar en otros negocios. Fue así como Felipe Howard y Alberto Gana lo invitaron a formar parte de Latitud 90º, empresa dedicada al turismo de aventura, la educación al aire libre y al desarrollo de programas para empresas. En la actualidad, Latitud 90 ha logrado posicionarse como líder en Chile, estableciendo recientemente una alianza con Condor Travel, empresa de servicios turísticos a nivel latinoamericano.

Lamentablemente, mientras Nicolás estaba de vacaciones en Panguipulli, un trágico accidente acabó con su vida. Hoy, todos sus amigos y socios lo recuerdan, y nosotros no quisimos quedar atrás.

Un gran emprendedor que de seguro será recordado como un ejemplo a seguir, ya que demostró que los sueños, con esfuerzo y dedicación, se pueden hacer realidad.

Fuente: Universidad Diego Portales.

jueves, 29 de mayo de 2008

PerroCartón, una agencia que partio ofreciendo soluciones

No se reunieron para desarrollar una idea que ya estaba armada, sino que lo que los motivó fueron las ganas de montar algo propio y darles rienda suelta a los deseos de empezar algo nuevo.

Tener un negocio propio, desarrollar algo nuevo y plasmar en una empresa concreta el impulso que sentían de cambiar de trabajo fue lo que unió a tres de los cuatro socios de la agencia Perrocartón.

Ésa fue la forma en que Javier Bonifaz, Cristóbal Ackermann y Andrés Vásquez decidieron comenzar con esta agencia que combina publicidad con producción y el desarrollo de catálogos, que alcanzó una facturación de US$ 1,2 millón en el período 2007, doblando las ventas de 2006.

Hoy manejan cuentas como Fiat, Olay, El Inmobiliario, Budget y Punto Hogar, entre otras, lo que los ha llevado a elevar sus expectativas y a esperar duplicar nuevamente sus números durante el ejercicio que recién comienza.

Los inicios
Pero no todo fue tan fácil. En el camino surgieron dificultades que fueron sorteando poco a poco para ir consolidándose y creciendo. Uno de los problemas a los que se enfrentaron fue el de trabajar con gente muy cercana y querida, que a veces no se ajustaba cabalmente a las necesidades de la firma. "Partimos siendo un grupo grande de amigos, y no es fácil hacer esto con amigos", dice Andrés Vásquez, uno de los socios de Perrocartón. Esto, asegura, porque hay mucho roce dentro de una empresa y se van generando ruidos entre los jovenes que ahí se desempeñan.

"Pero en un momento hicimos clic y nos dimos cuenta de que las amistades nos habían jugado en contra. Había que trabajar y dejar los sentimientos un poco de lado", acota Andrés. Y para graficar esta imagen de que "fuimos papás mucho rato" cuentan que, en un minuto de 2006, llegaron a tener 30 personas trabajando en la organización y no lograban los resultados esperados, mientras que ahora son 15 empleados.

El cuarto elemento
Fue ahí cuando se dieron cuenta de que podían optimizar recursos y que las cosas podían funcionar mejor. Estaban en esto cuando apareció el cuarto socio actual de la empresa, Mike Kehoe. Mike es un norteamericano que traía consigo una experiencia de cerca de 10 años en marketing en Procter & Gamble y Estée Lauder, por lo que llegaba a aportar considerablemente en las áreas donde los demás socios de la compañía sentían que estaban más débiles. "Él trabajaba en P&G cuando nosotros teníamos la cuenta de Old Spice, y él tenía ganas de empezar algo, vio en nosotros una posibilidad, y era lo que necesitábamos", comenta Bonifaz.

Con su llegada, en marzo del año pasado, se notó un cambio importante en la forma de trabajar en Perrocartón, sostiene Ackermann, ya que Kehoe -al no ser amigo de ninguno- contribuyó con la parte numérica y contable de la agencia.

"Es el lado que le faltaba a Perro; somos cuatro pilares fundamentales de la empresa", dice Andrés, y luego agrega que se han percatado de que no necesitan tener un staff fijo, sino que pueden contratar personal de acuerdo con las campañas que estén elaborando.

En cuanto a la forma en que se manejan, los socios enfatizan que ellos buscan imbuirse de las necesidades de sus clientes. "Miramos a nuestros clientes como socios. Por ejemplo, no participamos en los grandes premios de publicidad, porque nuestro principal interés es que el cliente gane, que tenga utilidades a fin de año", afirma Ackermann. "Nosotros trabajamos con ellos y no para ellos, ya que la idea es lograr un sentido de equipo", cuentan los fundadores de Perrocartón. Ámbitos bien definidos son otra de las máximas de la compañía. De esta forma, cada socio tiene su esfera de acción, lo que no implica que no intervengan en las otras.

Factor diferenciador
Una de las grandes diferencias que tienen con las otras agencias, dicen, es que ellos nacieron como una empresa que ofrecía servicios y soluciones en 360°, por lo que no han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos, como les ha ocurrido a muchas de las grandes. Por ejemplo, cuentan, es habitual que las agencias consideren que el eje central de las campañas será siempre la televisión, cuando hay marcas cuyos presupuestos no dan para este medio. Es aquí donde la creatividad y el poder enfocarse en los puntos de venta puede ser una buena opción, plantean los miembros de Perrocartón.

Y como todo negocio que partió de cero, han tenido que enfrentar situaciones con escasos recursos. Cuando estaban en medio de la licitación para ganarse su primera cuenta, tenían reunión con el cliente, pero la oficina no estaba lista. ¿Solución? Echaron a andar la imaginación y armaron una oficina. Les pidieron a amigos que se instalaran con sus computadores e hicieran como que trabajaban, a una amiga que hiciera de secretaria. Sus familiares los llamaban al celular para que parecieran ser solicitados. Para decorarla sacaron muebles de sus casas. Y así, montaron una oficina con movimiento de sobra. Una escena que ya dejaron de actuar.

Ver: Saludo Navideño PerroCartón

Fuente : Diario el Mercurio, redaccion Tamara Busch Borges